Mateo 5:1-2 - Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a Él. Y abriendo su boca, les enseñaba diciendo….
Es fascinante reflexionar en la frase del autor William Hendricksen; En Horeb: Dios aparece en truenos y relámpagos, y el pueblo es vencido por el temor. En Galilea: Emanuel, con la gracia y la verdad fluyendo de sus labios, se sienta en medio de sus discípulos que escuchan sin temor ni temblor.” Esta frase apoya la doctrina de las diferentes dispensaciones donde podemos observar cómo Dios trató con el hombre en diferentes maneras basado en los diferentes contextos y tiempos en los cuales se encontraban. Esto nos recuerda que así como hubo un Dios que trato con un Pueblo en el Árido Desierto, ese mismo Dios también trato con un Pueblo en un Apacible Monte. El mismo Dios decidió invertir tiempo tanto en el Desierto como en el Monte, en el Desierto lo hizo con Su Gloria (Peso) más en el Monte lo hizo con Su Gracia. Sea tras Su Gloria o tras Su Gracia, Su Presencia es un Privilegio que no podemos minimizar. Muchos aman al Dios del Monte y no al del Desierto, pero es tan necesario tener un encuentro tanto con Su Gloria como con Su Gracia.
Así como hubo un Propósito por el cual fue necesario que Jehova se Paseara por el Desierto y les brindara la Ley, en el contexto del NT también encontramos un escenario hermoso de admirar donde ahora Jesús encarnado decide ir al Monte, ante las multitudes, a entregar uno de los Sermones más impactantes en la historia de la Humanidad. Pausamos para recordar, si existe un Predicador al que debemos emular, este sería Jesus, quien enseñó con Poder y Autoridad, con Carisma y Empatía, pero sobre todo con Efectividad y Sabiduría. Es en esta ocasión donde nos encontramos en el contexto del comienzo del ministerio de Jesus. Luego de Jesus haber sido bautizado públicamente y luego de las multitudes haber escuchado a Juan hablar sobre la llegada del Reino de los Cielos, era entonces ahora necesario que TAL REINO fuera explicado. Jesus no quería pretender que sus oyentes vivieran algo que no entendían, mucho menos que fueran parte de un Reino el cual no comparte su Credo. Al Jesús conocer la mentalidad de muchos al pensar que El Mesías vendría por una revolución política, El encontró necesario aclarar que tanto el Reino de los Cielos no es similar al Terrenal, y la Identidad y Mision del Mesias no es la misma que la de un Rey de Roma. Para lograr esto, notando Jesus que las multitudes le rodeaban, ya fuera por querer creer en Él, por recibir un Milagro, o escucharle para luego acusarle, Jesus aprovechó el momento indicado para predicarle a todos los presentes. Tanto a aquellos que recibieron el mensaje como aquellos que lo negaron. No se trataba del Terreno, sino de Sembrar la Semilla. De igual manera, es necesario que todo Cristiano también aproveche toda oportunidad de compartir las Nuevas del Reino y sembrar Luz en aquellos desviados. Es Alarmante notar que Jesus se Desvivio por Predicarle a Todos, mientras que la Iglesia de nuestro siglo muchas veces Evita tener que Predicar en lugares inconvenientes. Así como Jesus, la Iglesia debe Anhelar Predicar tanto en el Púlpito, como también en el Desierto y todo Monte necesario.
Retomando el énfasis del Sermón del Monte y bajo un poco de redundancia, era necesario que Jesus tomara tiempo para presentar los Principios de un Reino que aún no conocían. Si Jesús permitía que las multitudes desarrollaran su propia percepción, entonces sus seguidores le hubieran procurado por una Revolución y no una Relación. No es por coincidencia que Dios nos aclara en Su Palabra que Sus Pensamientos y Caminos son Más Altos, conociendo que en nuestra humanidad solemos pensar diferente a Dios. Era necesario Romper con el Deseo de Combatir a Roma y sembrar en ellos el Hambre y Sed por la Justicia Espiritual. Para lograr esto, Jesús entonces comienza su Sermón con las Bienaventuranzas, luego con la Supremacía de la Ley del Amor (un nuevo mandato que excede los previos), y por último, la Parábola de los Dos Constructores. Estas eran las herramientas básicas y necesarias que todo seguidor del Reino debía procurar obedecer. Imaginemos cuantas preguntas deben haber surgido, cuantos no deben haber rumorado al momento e intentar tergiversar lo dicho por Jesus, sin embargo, alli en el Monte, a una gran distancia, sin microfono y sin Navegador de Internet alguno, Jesús logró llegar al corazón de las Multitudes y establecer una base para la Iglesia que pronto estaba por nacer. Nuestros sermones también deben de enfatizar lo Principal y Esencial para todo Cristiano, todo lo necesario para entrar el Reino, pero también lo que es necesario soltar para no terminar en el Camino Estrecho. El énfasis de todo Sermón debe ser similar, confirmando que el Reino de los Cielos va en busca de Bienaventurados y no de Revolucionarios, personas dispuestas a llorar para luego reír, dispuestos a sufrir para luego gozar, dispuestos a ser crucificados para luego ser exaltados.
No podemos pasar por alto el contexto Geográfico, en este Monte, quizás podemos imaginar a sus doce siendo los más cercanos a él, y más adelante las multitudes, algunos sentados, otros de pie, otros en el suelo, pero todos dispuestos a escuchar la Voz de uno que enseñaba como Con Autoridad. No se trata de la Comodidad del Lugar, sino de la Esencia del Comunicador. Los oyentes procuraron escucharle sin interrupción y sin queja alguna, sus Corazones anhelaban ser llenos de Palabras de Vida. Jesus, al conocer la Necesidad y tanto Deseo como Oposición de muchos, allí Él comienza a aclarar que al Reino de los Cielos no entrarán aquellos con un Buen Estatus Social, sino con una Buena Relación Espiritual. Para alcanzar tal Relación, era necesario identificarse con las Bienaventuranzas pero también la condición del recipiente. Era necesario también aclarar que el Reino de los Cielos es para los humildes, los obedientes, aquellos que aman, los pobres en espíritu, los que lloran, entre muchas otras cualidades que la audiencia quizás no pudo imaginar. Para sorpresa de muchos, el Reino de los Cielos fue presentado como un Reino Diferente e Inesperado, el cual no busca Gloria de Hombre, pues ya le Pertenecía a un Dios Todopoderoso. Un Reino que tampoco buscaba un Trono, pues ya Su Rey moraba Sentado en Su Trono. Un Reino que Excede lo Terrenal, un Reino que no Cabe en un Mundo de Pecado, el cual pronto será trasladado a la Tierra luego de Cristo vencer y Establecer Su Reino ante todo Ojo y Corazón. De esto consiste el Sermón del Monte, un Sermón que no fue aplaudido por muchos, pero si fue abrazado por un remanente. Un Sermón que aún requiere Análisis y Aplicación, pues el Sermón del Monte no solo es para aquellos que se sentaron en los pastos del Monte, sino para todo aquel que Procura obtener su Entrada al Reino de los Cielos.
Antes de Entrar a un Paraíso Eterno, es necesario Sentarnos a Escuchar en el Monte.
"Antes de Entrar a un Paraíso Eterno, es necesario Sentarnos a Escuchar en el Monte."
Autor: Jorge Colón
theoreihub@gmail.com
01.19.2026