¡La Paradoja 

del Sacrificio!

 

2 Samuel 24:24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; ¡porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada!

 

     Escuchar o meditar en la palabra “sacrificio,” puede rápidamente insertar temor en nuestras mentes. Si realizáramos una encuesta y preguntáramos a cuantos les gusta tener que sacrificar algo de sus vidas, la mayoría respondería con el deseo de poder evadir esta acción. De hecho, cuantas veces no hemos fallado al tener que sacrificar áreas y cosas de nuestras vidas para poder alcanzar una meta o crecer. El porcentaje de los fracasos sería mucho más alto que el éxito. Esto nos lleva a decir que algo que nuestra generación no ama ni desea hacer, es tener que sacrificarse. En la mayoría de los casos esto ocurre porque tendemos a solamente mirar o enfocarnos en el lado negativo, un sacrificio tiene un precio, requiere que algo sea entregado o reducido. Esto se complica aún más cuando hay que entregar algo que ha tomado posesión de nosotros. Nuestra generación tristemente ha dejado de poseer mucho, ya que mucho ha tomado posesión de ella. Hago eco de las palabras de un gran amigo: “lo peor no es llevar yugos en esta vida, lo peor es cuando el yugo comienza a cargarnos a nosotros. Ese yugo puede tener varios nombres, puede ser nuestro “Yo,” nuestras finanzas, materiales, amistades, entre tantas, todos tenemos yugos escondidos los cuales quizás aún no hemos sacrificado. ¿Cuál será el yugo que nos pueda estar cargando? ¿Cuál será el yugo que ha tomado el lugar de nuestro sacrificio?

 

     Esta realidad abarca la vida de muchos cristianos. Es mayor la cantidad de yugos, que la cantidad de sacrificios vivos. En Romanos 12, Pablo hace una invitación a presentar nuestros cuerpos y vidas como un sacrificio vivo. Es inevitable notar que la acción de sacrificar tiene implicaciones que parecen negativas, sin embargo, esta también esconde un valioso tesoro. Lo que para nuestra generación es una carga negativa, para Pablo era un hermoso privilegio. Pablo había descubierto la “Paradoja de un Sacrificio.” Un sacrificio tiene dos puertas, una puerta entrega algo y lo deja atrás alejándonos de lo entregado, mientras que la otra puerta nos acerca a una meta o recompensa. La biblia habla de los sacrificios, en el AT, estos eran necesarios para alcanzar expiación y perdón de pecados. Pero no era hasta que se entregaba este sacrificio que entonces no se entraba al perdón. Si no había expiación, si el sacrificio no era consumido, no había perdón, no se alcanzaba lo necesitado. Así mismo es en el evangelio, si no sacrifico mi “Yo,” nunca podré tener a Cristo, si sacrifico y doy muerte a mi “Yo,” entonces puedo llegar a Cristo, y la Cruz tomará vida en mí. He ahí uno de los grandes secretos del evangelio y de la Cruz, esta cierra un camino, pero abre otro, esta consumió un sacrificio, pero dio paso a un nacimiento. Lo diré nuevamente; La Cruz consume un sacrificio, pero también revela y da nacimiento a un Pacto. La Cruz requiere que algo muera, que entreguemos nuestro “Yo,” para así poder recibir a Cristo, y nacer de nuevo. No es en vano cuando Pablo dice; “Con Cristo, estoy juntamente crucificado, ya no vivo yo, ahora vive Cristo en mí.” Si tan solo miráramos las dos puertas del sacrificio, no tendríamos miedo de adentrarnos en Su angosta jornada. La jornada comienza en un angosto camino, pero nos lleva a un glorioso paraíso.


     No hemos sido los únicos que hemos batallado con esta realidad. David fue uno de los hombres que también entendió la “Paradoja del Sacrificio.” En una ocasión, luego de realizar un censo sin la dirección y aprobación de Dios, David fue hallado culpable ante Dios por su acción. Como requisito de su error, Dios le pide que edificara un altar en la Era de Arauna, un lugar que el aun no poseía, una Era la cual David no era el dueño. Al David no ser su dueño, obtener este lugar traería un costo para David. Además, en este monte fue donde David se encontró con el Angel previamente, un encuentro el cual resultó en el arrepentimiento para que las plagas de castigo no hicieran más estragos. Ya Dios se había encontrado con David en este monte, ahora le tocaba a David encontrarse con Dios. De igual manera, muchas veces queremos que Dios venga a nosotros, para nosotros no ir a Él.

 

     Cuando David se acerca al dueño de la Era, este le rinde honor humildemente y le ofrece la Era de gratis incluyendo los materiales para el sacrificio. Le ofreció todo lo que David necesitaba, sin tener costo alguno. ¿Si hoy día nos hicieran esa oferta, cuantos no la aceptaríamos? ¿No es esta la oferta la cual un sin número de comunidades progresistas y “cristianas” nos ofrecen, ven y recibe a Dios, a cambio de nada? Pero David reconoció que había un precio que pagar, que el sacrificio necesitaba un costo, no podía ser el sacrificio de Arauna, Dios quería el sacrificio de David. De igual manera, Dios no quiere que vivamos de sacrificios de otros, Dios quiere nuestro propio sacrificio. Es aquí donde David decide comprar esta Era a su precio de valor, pues él no quería ofrecer algún holocausto, que no le costara nada. He aquí donde David llego al lugar donde Dios quería, fue aquí donde David realmente realizó el sacrificio, pues el sacrificio se consume en la acción, pero nace y comienza con el deseo y preparación del sacrificio. En ocasiones, nos quedamos solo con el deseo de sacrificar, pero nunca lo llevamos al monte para la consumación, mientras que, en ocasiones, quemamos el sacrificio en lo exterior, pero nunca hubo deseo en lo interior. Dios quiere todo el sacrificio, la acción y el deseo, de adentro hacia afuera. ¿Cuántos sacrificios no hemos preparado, sin aun llevarlos al monte? ¿Cuántas veces no hemos solo mirado una puerta del sacrificio, sin ver la gloria que nos espera? Dios llama a esta generación a vivir la paradoja de la Cruz y el sacrificio, hay que quemar y dar muerte a nuestro pasado y a nuestro “Yo,” para así nacer en El y llegar al paraíso. Sin sacrificio, no hay nuevo nacimiento.

     

Quiero concluir con la siguiente cita de un autor desconocido:

Si no nos sacrificamos por aquello que queremos o necesitamos, aquello que queremos o necesitamos se convertirá en el sacrificio.”


#HastaQueNosCueste

#SacrificioVivo

#ParadojaDeLaCruz

“Si no nos sacrificamos por aquello que queremos o necesitamos, aquello que queremos o necesitamos se convertirá en el sacrificio.”


Autor: Jorge C.         

08/7/2023