Hechos 12:13-14 - “Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rodé, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta.”
Un detalle interesante del libro de los Hechos, es notar un patrón constante donde podemos ver que así como la Iglesia Primitiva tenía momentos de Bendición, la Oposición seguía tocando sus puertas. Así como Lucas nos hablaba de una Gran Victoria de la Iglesia, él tampoco pasaba por alto los Retos y la oposición ante la misma. Jesús advirtió a sus discípulos acerca de lo por venir, Él claramente les comento que así como el mundo Le rechazó, la Iglesia también sería rechazada y enfrentada por sus opositores. Era de esperarse que una Iglesia que predicaba en contra de la Mentalidad Romana y Farisaica fuera apedreada y torturada hasta la muerte. Así como en los tiempos de la Iglesia Primitiva, si la Iglesia del siglo 21 sólo percibe bendición y nunca enfrenta oposición, tendríamos que reflexionar en si verdaderamente estamos siendo efectivos y estar alertas de no caer en un estilo de vida en el cual el mundo no se oponga, ya que podemos llegar a ser o parecernos al mismo. Es muy bueno disfrutar de los momentos de Bendición, pero es muy necesario poder resistir los tiempos de Oposición, ya que estos evidencian que nuestra vivencia provoca un cambio en nosotros, pero también en aquellos que nos rodean.
Bajo este contexto, nos encontramos en tiempos donde un gobernante llamado Herodes continuaba escandalizando con sus hazañas y violentamente perseguía y maltrataba la Iglesia Primitiva. Conocemos acerca de su maldad, sus actos sin ética, y sobre todo su corazón endurecido y su egocentrismo, el cual también llegó a causar su muerte. Para ese momento en la historia, ya Herodes había logrado acabar con la vida de Jacobo y muchos otros hombres de la Fe, algunos conocidos como héroes, y otros como anónimos, la Sangre de la Iglesia continuaba esparciéndose por los confines de la Tierra. Así como la Sangre de Cristo se Derramó desde una Cruz, la Sangre de la Iglesia continúa Esparciéndose hasta los Confines de la Tierra. Sin embargo, ahora le había tocado el turno a Pedro, luego de ser capturado por Herodes y puesto bajo prisión, quien prontamente sería martirizado o torturado. Imaginemos la reacción de los hermanos de la Fe al enterarse de esto, Pedro, siendo un hombre primordial en la historia de la Iglesia Primitiva, aquel que predicó con Denuedo, aquel que dijo que era necesario obedecer a Dios sobre los hombres, ahora le tocaba quizás contar sus últimos días en la tierra. El corazón de la Iglesia se había entristecido y provocó que la Iglesia respondiera de la mejor manera posible. Ante una situación como esta, quizás muchos hoy día responderían tomando un viaje hacia el palacio de Herodes y luchando con sus propias manos por la libertad de Pedro, sin embargo, la Iglesia, quienes ya oraban al Señor, decidieron orar aun mas, y sobre todo, orar de manera colectiva. No decidieron llevar un alboroto al Palacio, sino que vigilaron ante su aposento. Muchas veces, olvidamos que la postura de la Iglesia no es la misma que la del mundo, se nos olvida que nuestras victorias no ocurren por nuestra fuerza, capacidad o fervor, sino por el Poder y Voluntad del Senor. Muchas veces no vemos a un Pedro ser rescatado, porque pretendemos liberarlo con nuestro esfuerzo, y no con nuestra Fe en Aquel que siempre tiene la Llave. Recordemos, así como Jesús tiene las llaves de la Vida y la Muerte, Él también tiene las llaves de cualquier lugar o situación del cual podamos estar Estancados. La Prisión nos recuerda que Jesus sigue Cargando las Llaves, y que nosotros tenemos la Necesidad de ser Verdaderamente Libres.
Existen muchos detalles para profundizar en esta historia, pero para efecto de este escrito, sólo enfatizaremos algunos que consideramos como aspectos muy claves. Lo primero, el Clamor de la Iglesia fue Recibido y Respondido. De manera inesperada, un ángel visita la cárcel donde Pedro estaba, y allí le despierta al pedirle que se ciñera y se pusiera sus sandalias en señal de que era tiempo de salir y no permanecer allí. Al principio, Pedro pensaba estar soñando, pero se llevó la sorpresa de que Jesus le dio el privilegio de volver a respirar fuera de la cárcel. En muchas ocasiones, pensamos haber llegado a nuestro Final, pero de manera inesperada, Dios sigue teniendo la habilidad de establecer un Principio. Pensamos que en muchas ocasiones ya no volveremos a alcanzar una comunión con Dios, pensamos que la soledad, debilidad, etc… será suficiente para rendirnos y no seguir adelante, pero Dios, Uno que es experto en Cosas Nuevas pero también en Principios, nos muestra Su Gracia al sacar las Llaves hacia Puertas que aún no habíamos conocido. Pedro estaba pronto a entregar su vida por Jesus, pero aún era tiempo de vivir en Jesús. No busquemos ser quienes determinemos nuestro futuro, pues solo El Senor conoce cuando nos tocara Vivir en Él, o Morir para El.
Ahora que Pedro está bajo libertad, él también tuvo que tomar una decisión, ¿ahora hacia dónde se dirige? Quizás a seguir predicando, o a esconderse para no volver a ser encarcelado? Para sorpresa de muchos, Pedro decide ir en pos de la casa de Maria, la madre de Juan, aquel que conocían como Marcos. Muchos eruditos comentan que la casa de Maria sirvió como un lugar de reuniones tanto de adoración como de oración. Esto nos lleva a reflexionar, si hoy nuestros hogares serán conocidos por algo, que los identificaría? Serán conocidos como casa de Oración, o como un lugar ordinario, donde lo extraordinario no toca la puerta? Allí, unos hermanos de la Fe decidieron seguir orando aún horas de la noche, rogando por sus peticiones usuales, pero sobre todo, por la libertad de Pedro. La Iglesia Primitiva decidió mostrar su Amor por Pedro de la mejor manera, orando sin cesar por la libertad de Pedro. Repentinamente, Pedro toca la puerta en espera de una respuesta. Una muchachita llamada Rodé, cuyo nombre hace referencia a una “Rosa”, decide ser aquella que va ante la puerta. Es interesante notar que esta es la única mención de tal joven, no se expresa de dónde viene, ni tampoco alguna característica en particular, sin embargo, entiendo que nos han dado lo suficiente para conocer de ella. Rodé, era sierva de Maria y convive allí con ellos. Muchos eruditos entienden que al ser sirvienta y no familia de Maria, ella pudo haber sido extranjera y tomada con ellos en su mudanza a Jerusalén. Dios es un experto en movernos de lugar y de tierra, así como Abraham, quien abandonó un lugar de idolatría a cambio de altares y una gran promesa, Rodé abandonó su tierra, para luego morar en un aposento donde muchos llevarían tanto su adoración como su oración.
Rodé, es quien decide responder al toque de la puerta, donde al escuchar la voz de Pedro, ella pudo discernir quién era rápidamente. Parece que Rodé ya había podido escuchar la voz de Pedro anteriormente y ante tal suceso, antes de abrir la puerta, lo primero que hace es ir y dar las nuevas a los allí presentes. Tenemos que curiosamente cuestionar el porqué de tal acción? No seria mas facil que ella permita que Pedro entre, para que entonces los demás puedan creer al ver a Pedro? Es como si Rodé hubiera decidió PROBAR la Fe de aquellos que habían orado por lo que ahora era un cumplimiento. Al decirles que Pedro estaba a la Puerta sin aún haberlo visto, esto evidenciaría si verdaderamente creían en que el Señor estaba por responder a su clamor. Los hombres cuestionaron y dudaron, pensando que Rodé estaba equivocada. Es necesario detenernos y notar cómo a pesar de que muchos pueden orar en un mismo lugar, la Fe de cada uno es completamente individual, y ser una Persona que Ora Constantemente, no significa que también somos una Persona que Cree Confiadamente. Si existe algo que podemos aprender de una Rosa tal como Rodé, es que aun a una temprana edad, es necesario Orar Constantemente, pero también Creer Confiadamente. Un mundo que ha buscado minimizar el poder de la Oración y tergiversar el valor de la Fe, necesita una Iglesia que no Cese de Orar y que no Omita el Creer. Jesús en una ocasión dijo; “Para el que CREE, todo es posible.”
Necesitamos una Iglesia llena de Rosas de Fe, y no de Hojas Caídas.
"Asi como Rode, la Rosa de la Fe, es necesario Orar Constantemente, pero tambien Creer Confiadamente."
Autor: Jorge Colón
theoreihub@gmail.com
01.31.2026