2 Reyes 6:5-7 - Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó
Si existe algo por lo cual tanto Elias como Eliseo pueden ser identificados, no es solo por su enfoque Profético y legado espiritual, sino también por lo Inusual e Inesperado en sus vidas. Es interesante como al estudiar las historias de Elias, podemos sorprendernos de lo que Dios hizo a través de él con momentos tales como el monte en el cual enfrentó aquellos de Baal. Sin embargo, en cuanto a Eliseo, su sucesor, es como si el estándar se hubiera duplicado, pues Eliseo tuvo el privilegio de duplicar la cantidad de milagros realizados por Elias. Es ahí donde muchos ven el cumplimiento de la DOBLE PORCIÓN y es interpretada no por la Cantidad de Unción, sino la Cantidad de Milagros y Continuación del Legado que este sucesor pudo realizar. Al Elíseo poder realizar el doble de milagros que Elías logró vivir, cada milagro adicional también nos permite ver otra faceta o atributo de el Dios que sirve como Autor y Dador de tal milagro. Recordemos, los milagros tanto de Elias como Eliseo, no sucedieron para Admirar al Profeta, sino para Honrar el Dios del cual Profetizaban. Es menester que cada vez que nos adentramos en las obras hechas por estos hombres, mucho más que desear ser como ellos, debemos anhelar continuar lo que ellos comenzaron, ya sea en mayor o menor cantidad, pero si anhelando una mejor cantidad para así cumplir las palabras dichas por Habacuc sobre el templo; “La Gloria Postrera será Mayor que la Primera.”
En esta ocasión, nos topamos con una historia que parece estar un poco aislada debido a su contexto y los pocos detalles que provee, sin embargo, es una de las historias más inusuales donde al carecer de muchos detalles, muchos suelen pasarla por alto y evitar el intento de interpretarla. Son pocos los comentarios bíblicos que buscan entender lo que allí sucedió, carecemos de Sermones que busquen adentrarse allí en el Jordán junto a estos hombres, aun reconociendo que sí al Espíritu le plació que todos supiéramos lo que allí sucedió, es porque también allí debe haber algo de lo cual podemos aprender y aplicar a nuestras vidas. Entendemos que este milagro no solo quedó registrado para mostrar la cantidad de milagros que Eliseo experimentó, sino que hay una lección que podemos aprender tanto desde la perspectiva del profeta como la de aquel trabajador que pensó haber perdido algo que no le pertenecía. Demás estaría recordar que estos son los escenarios donde en muchas ocasiones Dios busca Obrar, allí en lo Inesperado, allí en lo que muchos ven como algo Pequeño, Dios decide hacer Cosa Nueva y recordarnos lo Grande que Él sigue siendo.
Navegando por el contexto y tiempo histórico, podemos notar que Eliseo tuvo un grupo de hombres los cuales podemos identificar como estudiantes, de allí nace como una pequeña escuela de Profetas debido al estilo de vida que llevaban y la meta que tenían por delante. Así como vieron a Eliseo continuar el Legado de Elias, tambien existieron hombres que querían llevar el Manto luego de que Eliseo tuviera que entregarlo. Hacemos un breve paréntesis, hoy en día, entendemos por la Biblia que no es necesario tener una Escuela de Profetas ya que el título de Profeta no es necesario ya que poseemos la Profecía Escrita, la Palabra de Dios la cual todos pueden escudriñar. A pesar de que Dios en Su Voluntad si puede traer Revelación a nivel personal, no es necesario enseñar a otros como Profetizar o buscar glorificar un Título el cual hoy día no es necesario. Nuestra Generación no necesita Profetas, pero nuestra Generación si necesita hombres como Eliseo que no se cansen de Llevar el Manto y de preparar una Generación Capacitada para una Triple y Cuádruple Porción como el Señor así lo permita. Que así como la Iglesia siga creciendo, que los milagros también sean manifiestos, que los enfermos sean sanados, y que sobre todo, veamos cientos de jóvenes y personas en espera del legado.
Debido a la cantidad de personas que había en esta escuela, era necesario que ellos buscaran un lugar más grande donde allí cupieran y también pudieran continuar creciendo. Es bueno notar que el deseo por un mejor lugar no fue por capricho, sino por una necesidad. Así debe ser nuestro crecimiento, no buscando tener más de lo que necesitamos, sino cumpliendo con el llamado de que todo lo que hagamos sea con propósito alguno y en voluntad del que nos llamó. Ellos entonces deciden ir al Jordán con la meta de construir en sus proximidades. Luego de pedir a Eliseo que él también los acompañara y trabajara con ellos, la historia narra que un hombre perdió su hacha mientras trabajaba al verla caer en el agua. Un momento en el cual podemos asumir que esa agua pudo haber sido el mismo río Jordán. El hombre, al notar lo sucedido, comienza a preocuparse al expresar que su hacha era prestada. Tenemos que recordar que hombres tales como estos estudiantes, no eran nombres de nombre o gran estatus financiero y social, por lo tanto, el ellos tener una hacha de hierro, un material al cual solo ciertas personas tenían acceso para obtener, esto debía de implicar que tuvieron que ir donde personas que contaran con estos materiales, personas que quizás tenían algún estatus social o gubernamental, personas que no debe tomar mucho para molestarlos y que lo más seguro, tampoco servían a Dios. El perder algo tan valioso podia hasta llegar a costarles la vida. Es interesante notar como solemos brindar preocupación a cosas que no son de vida o muerte, y en cuanto a cosas que si son de vida o muerte, solemos quitar nuestra atención de ellas. Tendríamos que quizas preguntar, no podrán recordar que Eliseo logró hacer muchos milagros, y que quizás esta podia ser otra oportunidad para Dios glorificarse? Podremos hacer esa misma pregunta con todo aquello en la vida que tambien solemos dejar caer?
Para sorpresa de este hombre, parece que Eliseo escuchó su preocupación y vemos que no ejerce lo sobrenatural aún, sino que pregunta qué sucedió y el lugar donde el hacha había caído. Al ser un hombre que ya Dios había comenzado a usar, no será común pensar que Eliseo debió haber conocido lo sucedido debido a su Don Profético y Espiritual del momento?. Podemos ver a Eliseo jugar el papel de Dios donde aún El conociendo lo que vivimos y necesitamos, El aun anhela escucharnos rogar y pedir Su Consuelo. Dios nunca se cansa de Escuchar a todo Aquel que tampoco se Cansa de Hablarle. Allí podemos ver como el ruego de este hombre provocó que así como el Jordán sirvió una vez para sanar la Lepra de Naaman, ahora también servía para recuperar el hacha de un siervo noble. La Provisión de Dios está Disponible tanto para el Leproso, como para alguien que Pierde Su Hacha. Mucho más que el Jordan hablar de Sanidad, el Jordán enfatiza nuestra Necesidad. Un Milagro no es solo brindar sanidad o levantar a un paralítico, un milagro es también ayudar a un hombre a recuperar lo perdido o entregado. En este caso, ambas necesidades fueron vistas y aceptadas por Dios. Eliseo sirvió como ese intercesor el cual lanzando un palo posiblemente de Madera hacia el Agua, logró recuperar lo que el hombre había perdido. De igual manera, Jesus, un día también utilizando una Cruz de Madera no pasó por un Río, pero si por un Calvario, para lograr Restaurar y Recuperar la Relación que el Hombre había Perdido. Aun desde la orilla del Jordán podemos ver Reflejos de la Gracia Manifestada en el Madero.
A través de esta historia, mucho más que anhelar ser como Eliseo, debemos procurar no perder aquello que nos fue dado de manera inmerecida, sin embargo, si pasaremos por algo y llegaremos a perderlo, allí también se nos brinda la solución. Es necesario clamar a Aquel que aún puede extender Su Mano y llegar a lugares que no podemos, y a profundidades que no conocemos. No solo vemos un Hacha que fue Perdida, vemos una Vida que fue Salvada al recuperar algo que recibió de manera Inmerecida. Sostengamos el Hacha con Firmeza, reconociendo que no nos Pertenece, pero también permanezcamos Cercanos a Aquel que la Pudo Recuperar por Nosotros.
"Sostengamos el Hacha con Firmeza, reconociendo que no nos Pertenece, pero también permanezcamos Cercanos a Aquel que la Pudo Recuperar por Nosotros."
Autor: Jorge Colón
theoreihub@gmail.com
01.29.2026