Apocalipsis 1:3 - Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca
Apocalipsis 14:13 - Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
Apocalipsis 16:15 - He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza
El Apocalipsis, a pesar de ser uno de los libros más temidos y olvidados, no podemos pasar por alto la Gran Recompensa que se halla en su Profecía, y varias de las promesas que El Señor promete a Su pueblo a través del mismo. Quizás el escuchar la Palabra Apocalipsis puede llegar a producir un sentido negativo en nuestro ser y también imaginar el fin de todo. Sin embargo, el Cristiano no se enfoca en un Fin, sino en un Comienzo. Para todo aquel que firmemente Crea y Viva en Cristo, el Apocalipsis sirve como aquel recordatorio de lo que hemos de Vivir en el más allá, y el Galardón que hemos de recibir. Para los Herederos de Cristo, el Apocalipsis es una Esperanza Bendita, y no una Condenación Final. Es por tal razón que la Inspiración e Instrucción que Juan recibe al redactar este libro, incluye varias frases y ocasiones donde se recalca lo que la Iglesia aún está por recibir y vivir. En esta ocasión, nos vamos a enfocar en unas Siete Bienaventuranzas que podemos encontrar dentro del Libro de Apocalipsis.
Sin embargo, antes de hablar de Bienaventuranzas es menester conocer su origen y significado. Son diversas las ocasiones que la Biblia habla sobre Bienaventuranzas, tal como en el Sermón del Monte. En cada ocasión podemos encontrar similitudes y también diferencias debido a su contexto. Al enfocarnos mayormente en el Contexto de Apocalipsis, conociendo que es un Libro que sí enfatiza el Juicio y aquello que han de vivir tanto los Herederos de Cristo como Sus Enemigos, las Bienaventuranzas pasan a ser un Opuesto al Juicio y Castigo que el Mundo Recibirá. Son parte de esa Esperanza Bendita y Recompensa para aquellos que aún tienen sus Vestiduras Blancas. “Bienaventuranzas,” en su original Griego, hace referencia mayormente al “Amor, la Felicidad, y la Bendición.” Este término demostraba que había una Recompensa de parte de uno que Amó primero, hacia alguien que también decidió responder a ese Primer Amor. Pudiéramos interpretarlo como una Recompensa Heredada, a causa de un Amor Inmerecido. Debido a que hay Amor dentro de esta relación y herencia, esto también produce felicidad y gozo en ambas partes. El Dador se Regocija en poder Recompensar, y el Recipiente Agradece la Esperanza Inmerecida. Así como abarca Amor y Gozo, también contiene Bendición, ya que es algo que Proviene de Dios mismo y sabemos que todo lo que Él Hace, Dice, y Ejecuta, lo hace Bien. Si la Biblia comienza mencionando que todo lo que Dios hizo era bueno, la Biblia también culmina demostrando que así como en El Génesis El Produjo Bien, en el Final, El también Culminará con un Gran Cumplimiento.
La Primera Bienaventuranza de Apocalipsis la encontramos en el capítulo 1 versículo 3 la cual nos dice lo siguiente: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.” Es interesante como ya desde el comienzo de este libro final, como parte de su introducción una Bienaventuranza dice presente. Así como Juan comienza a introducir la Profecía, él también introduce las Bienaventuranzas. En esta ocasión, la misma busca hacer énfasis en la respuesta hacia la Profecía que él está por redactar. La misma invita primeramente a Leer, Observar atentamente para luego Escuchar, no solo el Mensaje sino al Mensajero, para así poder Guardar y Conservar el Propósito, para luego poder estar listos para Su Cumplimiento. He aquí la respuesta a todos aquellos que pudieron haber pensado; Y ahora qué haremos con esta Profecía.? Era necesario recalcar que no todos podrán leerla, unos tendrán la Escritura en sus manos, otros escucharan por labios de otros y es importante abarcar ambas audiencias. Sin importar de la manera en que se recibe la Profecía, lo importante era que harían con ella. El llamado era a reconocer que no quedaba mucho tiempo, que no sabían cuándo sucedería, de tal manera que siempre que meditaran en ella, esto produjera Temor, Reverencia, Obediencia, y Relación con Aquel que había de Venir. Aquellos que logren este llamado, serán Bienaventurados, sabrán en el camino que andan y hacia dónde se dirigen. Este llamado no ha perdido relevancia, nuestra generación también necesita Recibir la Profecía, Entenderla, para luego estar lista para Ella.
La segunda Bienaventuranza se encuentra en el capítulo 14 versículo 13 al decir; Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. Es interesante notar el giro que esta Bienaventuranza toma luego de varios capítulos, no vemos ninguna mencionada durante el mensaje a las siete iglesias, sino que ahora se enfatiza en aquellos que podran morir por Él y en El. La muerte de un Mártir es tan valiosa como la Muerte de un Fiel Seguidor. Uno Muere por Cristo, mientras el otro Muere En Cristo. No podemos pasar por alto el contexto inmediato, esto es mencionado luego de los 144,000 y aquellos que los cuales preservaron sus vestiduras. Es un poco conflictivo interpretar si el “de aquí en adelante” dicho por Juan aplica a este tiempo de la Profecía, o al tiempo histórico el cual Juan vivía, pero podemos hallar aplicación a ambos. Aquellos que aún quedaban en la tierra al tiempo de Juan conocen el peligro del Martirio, y al Juan mostrar lo que pasó con aquellos que murieron y no se contaminaron, esto brindaría esperanza para que los próximos mártires se unieran a ellos en los cielos. En cuanto a los ya muertos vistos en la Profecía, allí podemos aplicar cuando Juan dice que sus obras con ellos siguen, pues debido a su fidelidad y no haber manchado sus vestiduras, eso queda insertado en su alma la cual pasó a morar en lo celeste. Los ya muertos en Cristo como aquellos que pronto lo serán, culminarán su labor terrenal pero recibirán su recompensa en lo Celestial, donde podrán descansar eternamente. En ello, hay Amor, pues su Amor por Jesús los llevó a ser Fiel, hay Gozo, ya que se regocijan de haber alcanzado la Meta, y hay Bendición, ya que la Gracia les permite estar en un lugar tan Alto y Sublime.
La tercera Bienaventuranza se encuentra en el capítulo 16 versículo 15 al decir; He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Es alarmante notar el contexto inmediato, en esta ocasión nos lleva al famoso Armageddon donde también se nos habla de las Copas de Ira, una porción que suele solo mencionar castigo pero al mismo tiempo, Dios halla una oportunidad para mostrar Su Gracia y oportunidad hacia la misma. El les recuerda que Él ha de venir, que Su venida es Certera pero Repentina al nadie saber el Cuándo de la misma. Por lo tanto, debido a que Nadie conoce el Cuando de Su Venida, TODOS tienen que estar listos para la misma. El les recuerda lo glorioso de ser de aquellos que si estarán listos, ellos Velan, ellos Le esperan, ellos Oran por Su Venida, ellos no buscan el Cuando, ellos quieren que todos los dias sea el día indicado. Recordando el contexto apocalíptico de las Vestiduras Blancas, aquí nuevamente nos recuerda que no solo deben estar blancas, sino que también debemos de estar Cubiertos. La Desnudez era simbolismo del pecado donde aquel que vive en pecado, es alguien que también vive sin cobertura. Cristo vendrá por una Iglesia sin Mancha y Arruga, pero también Cubierta con Sus Vestiduras Blancas. Desde el Génesis, el Enemigo busco ver una humanidad Desnuda sin Cobertura, pero solo en Cristo, Él remueve nuestra vestimenta para vestirnos con Su Gracia y Espíritu, con las Sandalias que brindó al Hijo Pródigo, y la Piel de Sacrificio brindada a Adan y Eva, simbolizando que siempre lo que Dios tiene, será mejor que lo podamos procurar por nuestra cuenta.
Concluimos esta Primera Parte de las Bienaventuranzas notando como las primeras tres Bienaventuranzas nos hablan de Entender y Vivir el Mensaje, de Estar Dispuestos a Morir En El y Por El, y tambien recordar la Vigilancia hacia un Regreso Certero pero Repentino. Las Bienaventuranzas se Cimentan en Amor, Gozo y Bendición, pero también Estremecen nuestros Corazones, y nos Impulsan hacia la Recompensa.
"Las Bienaventuranzas se Cimentan en Amor, Gozo y Bendición, pero también Estremecen nuestros Corazones, y nos Impulsan hacia la Recompensa."
Autor: Jorge Colón
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01.13.2026