Apocalipsis 19:9 - Y el angel me dijo; Escribe; Bienaventurados los que son llamados a la Cena del Cordero.
Apocalipsis 20:6 - Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda Muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con el mil años
Apocalipsis 22:7 - He aqui, vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.
Apocalipsis 22:14 - Bienaventurados los que lavan sus ropas, para que tengan derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.
Partiendo del primer escrito en cuanto al tema de las Siete Bienaventuranzas del Apocalipsis, podemos recordar que todas fueron brindadas en un mismo libro y por el mismo autor pero bajo un contexto específico y diferente. A pesar de la complejidad vista en muchas porciones del apocalipsis, es hermoso ver como a Dios le plació sembrar estas siete semillas para que todo aquel que las reciba y escudriñe pueda no tan solo ser Bendecido, sino también Alentado y Fortalecido. Volvemos a retomar la tesis del primer escrito, las Siete Bienaventuranzas nos muestran como un libro que para muchos suele ser de Pánico, para la Iglesia es de Esperanza y Regocijo.
La Cuarta Bienaventuranza vista en el libro de Apocalipsis, la encontramos en el capítulo 19 verso 9 al decir; “Y el ángel me dijo, Escribe; Bienaventurados los que son llamados a la Cena del Cordero.” Analizando brevemente su contexto inmediato podemos notar cómo esto nos posiciona justo después de una pequeña porción que habla sobre la Adoración Celestial. Juan nos cuenta cómo él pudo ver a los 24 ancianos junto a seres vivientes adorar al decir Amén y Aleluya, en anticipación de un gran evento conocido como las Bodas del Cordero. Jesús durante su estadía en la tierra, él procuró enfatizar el concepto de la Iglesia ser presentada como la Novia de Cristo, de tal manera, al ser la novia, tendría que llegar el día donde pase a ser la Esposa. Para que esto suceda, tiene que haber boda y un casamiento. Sin embargo, es interesante que esta Bienaventuranza en particular no menciona la Boda, sino la Cena. Jesus también dijo que un día él volvería a Cenar con los suyos. Este suceso narrado por Juan es tanto un recordatorio como también una Advertencia. La Boda y la Cena sucederán, la pregunta es quiénes serán los que recibirán la invitación. La Palabra “Llamados” en este contexto hacía referencia a ser “Invocado, Invitado” a algún evento o suceso. Aquí a pesar de ser una Bienaventuranza, ese privilegio ofrecido es solo para aquellos que anhelan allí estar y viven como si ya estuvieran ante la presencia del novio. Está cuarta Bienaventuranza nos exhorta a no esperar a la Boda y Cena para Vivir para Él, sino que hoy día ya podemos comenzar a vivir como Su Novia, como aquellos que no merecen tal invitación debido a sus obras, pero han decidido atesorarla con todo su corazón.
La Quinta Bienaventuranza la encontramos en el capítulo 20 verso 6 al decir; “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda Muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinaran con el mil anos.” Es necesario aclarar que para entender esta Bienaventuranza, se requiere un buen conocimiento escatologico, en especial en cuanto a la Muerte y resurrección durante los tiempos finales. A pesar de que existen muchas posturas, sostendré aquella que es abrazada por nuestro credo Pentecostal y aquella que a mi entender es la correcta. Si navegamos por las palabras de Pablo, podemos notar como él es uno que nos habla tanto sobre el Rapto como la Resurrección de los Muertos y temas adyacentes. A través de sus cartas podemos desarrollar un conocimiento en cuanto al tema. Este conocimiento será necesario antes de toparnos con el Apocalipsis. En esta ocasión, el contexto nos posiciona en los Mil Años en los cuales el Señor Reina y la Bestia es encadenada. Allí, puede Juan ver a aquellos que murieron cerca del tiempo indicado, aquellos que no se dejaron sellar por la Bestia. Tampoco se omite el enfatizar aquellos que ya anteriormente murieron en Cristo. Es enfatizado que ambos grupos no se contaminaron y lograron gozar del reinado de Cristo. Ya sea bajo la Primera Resurrección o el Suceso Actual el cual Juan ahora puede apreciar, estas personas no fueron lanzadas al lago de fuego y azufre. En cierta manera, se nos muestra como es una bendición poder partir de este mundo en Cristo, antes de los tiempos de Tribulación y tiempos Apocalípticos. A pesar de que Juan pudo notar ese remanente final, esto no significa que fue fácil llegar allí. A pesar de que ambos grupos tuvieron sus propios retos, ahora ambos reciben la misma recompensa. Ya no sufrirán, ahora reinarán con Cristo, pero tal como dijo Jesus, ay de aquellos que vivan para tales tiempos, pues su firmeza será puesta a prueba, y su Fe tendrá que manifestarse más que nunca. Esta Bienaventuranza nos recuerda la Recompensa, pero también los Ay de aquellos que no perseveran. Aquellos que Mueran por Cristo y en Cristo, no serán lanzados a Fuego, mientras que aquellos que tanto mueran En Él y Por Él, podrán vivir en la Eternidad y ser parte de la Adoración Celestial.
La Sexta Bienaventuranza la encontramos en el capítulo 22 verso 7 al decir; “He aquí, vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” A pesar de poder notar un poco de redundancia entre esta Bienaventuranza con una de las previas, es hermoso notar el contexto de la misma. Ahora nos posicionamos en el último capítulo de la Biblia donde Juan nos habla sobre la importancia de la profecía que nos fue brindada. El Consejo de Juan es Guardarla, no Quitarle ni tampoco Añadirle. La palabra utilizada para “Guardar” en esta ocasión, es referencia a “Custodiar” algo con importancia pero también diligencia. Juan no solo nos está exhortando a preservar, vivir y obedecer esta profecía, sino que como Iglesia tambien tenemos que velar para que nadie Hable de la misma de manera Incorrecta. Una Mala Interpretación puede resultar en una Triste Conclusión. Sabemos que en los tiempos que nos ha tocado vivir, el Apocalipsis es muy olvidado pero también evitado, debido a su complejidad muchas buscan no esforzar su cerebro y utilizar los recursos necesarios para poder entenderlo correctamente. Son muchas las ocasiones que se prefiere una deducción rápida, y no un análisis comprensivo de esta Profecía. Aquí Juan nos recuerda la importancia de Cuidar lo que Dios ha puesto en nuestras manos, mayor aún, cuando se trata de la Profecía que habla de nuestro Destino. La Profecía Apocalíptica Demanda Obediencia, pero también Apologética.
La Séptima y última Bienaventuranza la encontramos en el capítulo 22 verso 14 al decir; “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para que tengan derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.” Nuevamente nos posicionamos en el último capítulo de la Biblia. Nunca olvido enfatizar, es tan importante Escudriñar el Primer Capítulo de la Biblia, como lo es el Último. En Genesis la Creación se Aparta de Su Creador, mientras que el en Apocalipsis, la Creación vuelve a Morar con Su Creador. Era necesario que Jesus llevara a Juan a culminar la Biblia con tal hermosa Bienaventuranza la cual nos recuerda el privilegio que nos ha sido otorgado. Era necesario que aquellos que han de morar en el cielo logren limpiar sus ropas pero también preservarlas, aquellos que no solo Aceptan al Señor, sino aquellos que viven en El. Es alarmante notar el número de personas que comienzan bien pero terminan muy mal. Es como si Juan también nos dijera, si lograron terminar de leer la Biblia o el Apocalipsis, así como procuramos leer los 22 Capítulos o 66 libros, debemos procurar terminar la carrera cuando lleguemos al Cielo. Tan solo podemos imaginar el corazón del discípulo al cual Jesús amó, tratando de sembrar en nosotros semillas de obediencia, granos de amor y fragmentos de fe para que creamos en la Profecía y procuremos vivir TODOS los días pensando que el Momento de Morar con Él ha de llegar.
Las Siete Bienaventuranzas nos Recuerdan que el Vivir del Hoy Determinará la Recompensa del Mañana. Cada una de ellas nos exhorta a recordar la Santidad, Obediencia, Oración, Relación, Fe, Resiliencia, entre tanto…. Pero también nos llevan a meditar en el Cielo Nuevo y Tierra Nueva, en la Adoración Celestial, en la Santidad de nuestro Señor, en aquella Boda, y en aquel dia en el cual todo ojo le verá y toda rodilla se postrara a decir que Jesucristo es el Señor. Un Mundo con Malas Noticias, necesita una Iglesia con Siete Bienaventuranzas.
"Las Siete Bienaventuranzas nos Recuerdan que el Vivir del Hoy Determinará la Recompensa del Mañana."
Autor: Jorge Colón
theoreihub@gmail.com
01.18.2026